Aunque pueda parecer un tópico, la diferencia de edad entre miembros de la familia puede generar problemas importantes.
Tan pequeños y son los dueños y señores, sus antojos pasan a ser órdenes.
La adolescencia supone el difícil paso en el que los niños pasan a convertirse poco a poco en adultos.
Cuando la convivencia se hace insostenible y la pareja decide separarse, si hay hijos, es preciso actuar de forma cautelosa para que ellos no se vean afectados.
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Aunque pueda parecer que las familias se van desmembrando cada vez más rápidamente siempre nos sentimos ligados a ellas de un modo u otro y es por esto que debemos cuidarlas ya que es un bien preciado.
Este tipo de terapia va dirigida al sistema familiar, como su propio nombre indica, ya que cuando un miembro de la misma tiene problemas esto repercute en el resto.
Si uno de nuestros hijos tiene problemas escolares, esto influirá en el ambiente familiar de algún modo: normalmente hay riñas, castigos, voces unas más altas que otras… Pero también puede suceder que uno de los padres se encuentra depresivo o que surja cualquier otro tipo de inconveniente. Estos suelen ser los factores más habituales para que la relación familiar comience a tambalearse.
La familia es un todo formado por miembros interrelacionados y todo lo que ocurra influirá tanto positiva como negativamente. En muchas ocasiones se identifica uno a uno de los miembros de la familia como el "sujeto problema" (el que tiene o genera los problemas) pero, efectivamente esto repercute en todos. Por eso también se puede trabajar con cualquier parte o miembro de la familia, o con todos, si la familia está dispuesta.
Si nuestro hijo no nos obedece o resulta un tanto rebelde en las tareas que se le pide realizar, puede ser que algo estemos haciendo para fomentar ese comportamiento, esto no sólo se da en niños pequeños sino también en adolescentes. Todo lo que hacemos, todas las respuestas que demos a lo que hacen nuestros hijos, hermanos, padres... tiene un resultado y genera consecuencias en la respuesta del otro. Si el joven no se muestra dispuesto a venir a consulta, trabajamos por ejemplo con los padres, ya que todo lo que hagan se va a ver reflejado también en el comportamiento de su hijo.
Los problemas entre las parejas, por ejemplo influyen notablemente en la relación del resto de los miembros de la familia. Si una pareja tiene continuas discusiones y faltas de respeto, esto se reflejará en algunos aspectos de los niños; lo mismo que si la pareja se lleva bien y hay cariño, también es algo que será evidente en comportamientos, actitudes y manifestaciones del resto de la familia.
La finalidad de este tratamiento es ayudar a las familias a solucionar sus problemas, independientemente de quién sea el que tiene el problema, de forma que todos sientan esta ayuda como algo positivo.
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