Aunque pueda parecer un tópico, la diferencia de edad entre miembros de la familia puede generar problemas importantes.
Tan pequeños y son los dueños y señores, sus antojos pasan a ser órdenes.
La adolescencia supone el difícil paso en el que los niños pasan a convertirse poco a poco en adultos.
Cuando la convivencia se hace insostenible y la pareja decide separarse, si hay hijos, es preciso actuar de forma cautelosa para que ellos no se vean afectados.
|
Tan pequeños y son los dueños y señores, sus antojos pasan a ser órdenes.
Hoy en día estamos asistiendo cada vez más a episodios en los que los jóvenes agreden a adultos: Padres, maestros... La educación empieza desde mucho antes.
Cuando los niños son pequeños y consiguen lo que se proponen enfadándose, gritando y llorando, a muchos padres les resultan conductas incómodas, pero llevaderas "porque... son pequeños", y así se les va consintiendo. Pero los niños van creciendo y van aprendiendo a no esperar, a conseguir lo que quieren cuando ellos quieren. Y sus estrategias cada vez van siendo más elaboradas y más difíciles de manejar por los adultos.
Desde la más tierna infancia los padres no se pueden dejar manejar por las coductas controladoras de sus hijos. Los niños instintivamente siempre tienden a querer experimentar el bienestar más profundo y son los mayores los que tienen que poner los límites para que ellos vayan aprendiendo. No siempre es fácil porque hay niños mucho más difíciles que otros, pero lo que cueste esto en la infancia, se agradecerá en la adolescencia.
Los niños tienen capacidad para ser insistentes, mucha más que los adultos y a veces "por no oírles" o por falta de tiempo o por cualquier otro motivo, se cede a sus lloros y geniales maniobras. En este momento, ya han conseguido su objetivo. Merece la pena que los padres "resistan" estos momentos, habrán enseñado a sus hijos mucho más y con mucha más calidad.
Cuando los padres no están de acuerdo con la queja de un profesor, lo peor que pueden hacer es hacer partícipe a su hijo de este desacuerdo. Los padres son muy libres de ir al colegio y hablar como adultos con adultos, pero no le hacen ningún favor a su hijo si desautorizan a su profesor, tengan o no tengan razón.
Los niños tienen que aprender a respetar y respetarse y esto básicamente es un "trabajo" que empieza desde que son muy pequeños. Si queremos lo mejor para nuestros hijos, no hay que esperar a que crezcan para empezar a poner límites claros.
Cuando los niños superan la capacidad de los padres para poder establecer estos límites y ven que los niños empiezan a hacerse con más control del deseado, es mejor pedir ayuda. No conviene llegar a la "desesperación" porque quizá entonces sea cuando uno ya no es capaz seguir intentándolo.
|