Aunque pueda parecer un tópico la diferencia de edad entre miembros de la familia puede generar problemas importantes. Tan pequeños y son los dueños y señores, sus antojos pasan a ser órdenes a ejecutar. El difícil momento que nuestros niños pasan a convertirse poco a poco en adultos.
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El difícil momento que nuestros niños pasan a convertirse poco a poco en adultos.
De todos es sabido uno de los momentos más intensos y caóticos de la vida de una persona es la adolescencia, aunque por supuesto para todos no es así pero para una gan mayoría si.
Hay padres que tiemblan con la sola idea de pensar en el momento en que su precioso bebé llegue a la pubertad, ¿seré capaz de controlar la situación o se nos irá de las manos?. Aunque pueda sonar melodramático o exagerado, más de uno y de dos nos podemos sentir identificados con el tema.
Llega un momento en el que no sabemos cuando fue que comenzamos a hablar un idioma distinto al de nuestros hijos, peo lo que sí que es realmente claro es que no nos entendemos entre nosotros, les decimos que vuelvan a casa a las nueve de la noche y llegan cuando quieren, ¿no entienden lo que es las nueve de la noche?, ¿no nos hemos explicado bien?, lo que ocurre es que no hemos definido con exactitud los límites de la convivencia.
Cuando te acercas a tu hijo y le dices, ¿quiero que limpies tu cuarto que está que da pena verlo?, y él se mete en su cuarto, cuando sale, te asomas y aquello parece que está igual, como si nada hubiera pasado pero el defiende su idea de que el cuarto está limpio.¿Qué esta pasando?, efectivamente habláis dos idiomas distintos, acércate a tu hijo y explícale lo que significa para ti que su cuarto esté limpio de este modo todo será más fácil, él sabrá lo que significa para ti limpio y si no lo hace ya no será porque no te haya entendido.
Esto son pequeños ejemplos de lo que puede pasar entre adolescentes y padres, lo importante es ir poniendo límites desde que son pequeños y que vayan cambiando a medida que ellos van creciendo, acoplándose a las necesidades de cada edad.
No se puede olvidar que poner límites no significa asfixiar a tu hijo, hay que encontrar un punto intermedio para una buena convivencia por parte de todos, recuerda siempre que es una persona y que en determinados temas será muy maduro pero quizá en otros seguirá siendo un niño aunque no lo quiera ver.
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