Las adicciones en los adolescentes son un problema que genera gran preocupación entre muchos padres y educadores.
La ansiedad es uno de los “males” de esta época, todo le mundo habla de ella, aunque no todo el mundo la vive de la misma manera.
¿Como ayudar y actuar con un adolescente con poca autoestima?
Los problemas más frecuentes en la adolescencia son la anorexia y la bulimia.
La depresión no tiene edades y además es en la transición de etapas del ciclo vital cuando existe una mayor tendencia a pasar por una fase de depresión.
El estrés en la adolescencia es bastante más común de lo que se cree.
Las adiciones no son una característica de la adolescencia, pero es una época en la que muchos jóvenes consumen alcohol, tabaco, porros u otras drogas y su uso continuado podría llevar a problemas más serios de adicciones.
El uso que los jóvenes están haciendo de Internet, chats, redes sociales… está llevando a un impacto muy negativo de su funcionamiento convirtiéndose en muchos casos en abuso y llegando a generar dependencia y descontrol.
La adicción a los videojuegos da cuando el adolescente depende física y psicológicamente de estos.
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El estrés en la adolescencia es bastante más común de lo que se cree. Este período situado ente la infancia y la edad adulta se caracteriza por los cambios físicos y psicológicos, lo que genera cierta inestabilidad y hace que el adolescente tenga mayor propensión al estrés que incluso los adultos.
El estrés es una respuesta del organismo ante situaciones que percibe como difíciles o amenazantes. Por lo tanto, una cierta dosis de estrés es necesaria, nos ayuda a mantenernos activos y a cumplir plazos. Cuando la reacción es excesiva, es cuando salta la alarma de la existencia de un problema al que hay que dar solución.
El estrés siempre se relaciona con temas laborales: sobrecarga de trabajo, problemas con jefes o compañeros, cansancio… Parece que los adolescentes tengan menos “derecho” a este tipo de reacciones, pero lo cierto es que son muchos los motivos que pueden generar estrés en los adolescentes (problemas de aceptación de su físico, demasiadas actividades, problemas familiares, de amistades, desengaños amorosos…) Sin embargo, lo importante es saber gestionar las respuestas que se dan ante estas situaciones. ¿Por qué otros adolescentes ante las mismas situaciones no sufren estrés? Quizá estén utilizando mejor sus propios recursos, quizá se organicen mejor, quizá hayan aprendido cómo hacerlo o simplemente lo sepan hacer. Pero hay muchos jóvenes que no saben cómo hacerlo y no lo manifiestan abiertamente. Los padres y profesores son muchas veces los que detectan que se está dando un problema de estas características. Las señales suelen ser clave: cansancio excesivo, apatía, falta de concentración, falta de motivación, poca comunicación, ansiedad, dolores de cabeza, mostrarse demasiado pesimista… Así los padres, una vez que han detectado que algo está pasando, pueden ayudar a su hijo escuchándole cuidadosamente, apoyándole; más que dándole sabios consejos.
Los adolescentes mismos, una vez que saben lo que les pasa, también pueden combatir el estrés ellos mismos, dejando actividades que les sobrepasan, organizándose mejor, haciendo ejercicio, conversando con amigos que saben que les pueden ayudar, descansando, parándose en ciertos momentos… Sin embargo, si no consiguen el efecto deseado, sería adecuado consultar a un profesional que le ayudará a descubrir formas de afrontar y vencer el estrés en el presente y adquirir el aprendizaje necesario para un futuro.
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