¿Quién no ha perdido los nervios por sentirse atacado en una discusión?
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¿Quién no ha perdido los nervios por sentirse atacado en una discusión? Si esto ocurre de forma habitual, puede que tengamos un problema.
Exposición del problema
“Me llamo A. y tengo 25 años. No recuerdo desde cuando, creo que de toda la vida, pero tengo un problema y es que a la hora de discutir o cuando alguien me dice algo malo, me lo tomo de forma muy personal, aunque estén poniendo un ejemplo de algo. Hay no sé qué dentro de mi que me dice “A. te están llamando tonta” o lo que toque en ese momento. El problema es que no soy capaz de decir nada, me enfado y me marcho, vamos que no arreglo ninguna situación..."
"... Más de una vez son malos entendidos, pero luego con el tiempo no me atrevo a hablar con la persona y aclararlo, es decir que paso del mosqueo a la timidez, más que nada por si de verdad me llaman tonta jajajaja. Quisiera poder aprender a expresar mis sentimientos cuando algo me molesta y no tomarme las cosas de forma personal cuando no estén hablando de mí, pero es que no puedo evitarlo".
Exposición del tratamiento
Lo dijo claramente durante la queja, quería aprender a expresar sus sentimientos cuando algo le molestaba, expresar en vez de ofenderse interiormente y callar.
Sabía que había algo de baja autoestima, algo le decía que no se valoraba lo suficiente para tomarse siempre las cosas de esa manera. Utilizaba la huida como método de defensa en las situaciones que le resultaban opresivas, en lugar de resolver, ya que no se sentía segura de sí misma.
El objetivo de la terapia se enfocó en su autoconcepto y en aprender una serie de habilidades sociales para poder expresar sus sentimientos de manera adecuada hacía los demás y hacia ella misma.
Se le explicó el derecho a replica bajo el respeto y sin ofensa.
Se trabajó con los intentos fallidos para las resoluciones de problemas y una serie de ejercicios centrados en la autoestima que tenía olvidada. En cada sesión tuvo que hacer tareas orientadas a estos objetivos, que realizó siempre tal y como se describían. Sus ganas y confianza depositada en nosotros para llevar a cabo todas las tareas que se le asignaron, ayudaron y agilizaron mucho este tratamiento.
Tiempo usado en la terapia
Se necesitaron 10 sesiones en las que se trabajaron los diferentes puntos anteriormente citados. Se necesitaron más de tres cuartas partes de la terapia para trabajar su autocencepto y autoestima, ya que los tenía centrados exclusivamente en la valoración de las personas que la rodeaban, sin tener en cuenta su propio criterio.
Después de este primer paso se continúo con el aprendizaje de las habilidades sociales adecuadas para expresar sus sentimientos y opiniones a la hora de mantener una conversación con otras personas.
Seguimiento
Tras el posterior seguimiento, a los seis meses de terminar la terapia, A. había repetido en algún momento su huida como defensa, pero comentaba que se había dado cuenta y que no había esperado para expresar lo que pensaba. Nos comentaba que ahora era consciente de cómo se iba fortaleciendo al enfrentarse con lo que antes le hacía huír.
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