Para que una relación funcione es imprescindible que haya comunicación en la pareja.
Para una convivencia en armonía, la organización de las tareas y funciones en el hogar es fundamental.
Los celos en la pareja pueden ser un grave problema y destruir una relación.
Es imposible que dos personas convivan en un entorno agresivo, tanto si es de una parte como de las dos.
Todos queremos confiar en las personas que nos rodean, a veces hay que ser cautos para que algunos interesados no se aprovechen de nosotros.
Esta persona vino a la consulta con problemas de autoestima provocada por su relación de pareja.
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Los celos en la pareja pueden ser un grave problema y destruir una relación.
Exposición del problema
“Ya no lo resisto más, tengo unos celos enfermizos que no me dejan ni comer ni dormir ni hacer una vida normal. Desconfío de todo, no me creo nada de lo que dice mi marido. La cosa ha llegado a un punto que aunque esté en casa, si no le veo o no sé donde está, pienso que me está engañando, que está chateando o llamando a otra, mandando mensajes a otra mujer… Así a todas las horas del día, siento como que me estoy volviendo loca y claro a la mínima ya nos enganchamos, nos peleamos y nos decimos cosas de las que luego nos arrepentimos; pero dichas quedan. Ya no puedo seguir a sí, hasta he pensado en ponerle a alguien para que le siga durante el día a ver que hace. Intentamos hablar, pero es imposible porque ya no podemos hablar sin recriminarnos cosas".
Exposición del tratamiento
La tensión entre ellos era evidente. Había falta de comprensión, indignación y una comunicación nefasta. Continuamente estaban recriminándose, prácticamente esta era toda la comunicación que había entre ellos. Ella dudaba de todo lo que hacía él y cuando preguntaba por dónde o con quién había estado, él se limitaba a decir que “estaba haciendo mis cosas”. Entraban en una espiral que no terminaba nunca. Ella seguía preguntando cada vez más y de peores formas, sacaba conclusiones de sus propias palabras sin basarse en nada y él acostumbraba a guardar silencio hasta que la presión era tal, que comenzaban a discutir y a descalificarse el uno al otro.
Después de la primera sesión conjunta, se les empezó a ver por separado para trabajar de manera individual lo que necesitaba cada uno. Y casi al final del tratamiento se volvieron a hacer algunas sesiones de formato conjunto.
El trabajo con él, aunque a primera vista pueda no parecer importante porque el problema de celos parece cosa de ella, fue tremendamente interesante. Aprendió a dar respuestas completamente diferentes a las que estaba dando anteriormente y a comportarse en muchas situaciones críticas de una manera más eficaz, que hizo que ella se planteara muchos cambios en su manera de pensar.
Podríamos decir que esto nos facilitó mucho el trabajo de los celos con ella porque al tener otras respuestas por parte de él, su mundo de los celos empezó a tambalearse y a generarle dudas. El hecho de que el comportamiento de él no llevara consecuentemente a discusiones hizo que pudieran dedicar mucho más tiempo a planes conjuntos, a comunicarse adecuadamente... Las ofensas fueron disminuyendo de manera significativa y comentarios como "lo que te pasa es que eres una celosa patológica" o "tú, ¿que has estado haciendo todo este rato encerrado en tu habitación?", fueron desapareciendo del repertorio de esta pareja
Tiempo usado en la terapia
Se necesitaron bastantes sesiones porque el problema estaba muy arraigado y abandonar posturas que se han mantenido durante tanto tiempo, a veces suele ser costoso.
Tuvieron que trabajar mucho y muy duramente, y hay que decir que tuvieron paciencia porque hubo algún momento crítico en el que estuvieron a punto de abandonar la terapia. Sin embargo se mantuvieron y consiguieron el objetivo que perseguían.
Con este tipo de problemas, cuando las parejas llegan tan cansadas y "quemadas" el mayor riesgo es el abandono de la terapia, el que no sean capaces de tener la fuerza para aguantar las probables recaídas, contratiempos y a veces dudas de sus sentimientos.
En este caso se necesitaron 21 sesiones.
Seguimiento
Tras el posterior seguimiento, a los seis meses de terminar la terapia, la evaluación fue positiva. Alguna vez podían surgir dudas por parte de ella, pero tanto la manera de preguntar (no de investigar) como de responder, no generaban problemas entre ellos ni posterior desconfianza, es decir la espiral anterior había desaparecido.
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