Para que una relación funcione es imprescindible que haya comunicación en la pareja.
Para una convivencia en armonía, la organización de las tareas y funciones en el hogar es fundamental.
Los celos en la pareja pueden ser un grave problema y destruir una relación.
Es imposible que dos personas convivan en un entorno agresivo, tanto si es de una parte como de las dos.
Todos queremos confiar en las personas que nos rodean, a veces hay que ser cautos para que algunos interesados no se aprovechen de nosotros.
Esta persona vino a la consulta con problemas de autoestima provocada por su relación de pareja.
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Es imposible que dos personas convivan en un entorno agresivo, tanto si es de una parte como de las dos.
Exposición del problema
“Tengo problemas en mi pareja, a pesar de que nos queremos mucho no paramos de pelear. Discutimos por todo, cualquier cosa es buena para hacerlo. Nos insultamos faltándonos el respeto continuamente, nos hemos llegado a decir cosas horribles e incluso hemos llegado a las manos.
Hay momentos en que reconozco que le odio a muerte pero no puedo vivir sin él. A pesar de vivir en un infierno constante no veo mi vida sin él. ¿qué puedo hacer? ”
Exposición del tratamiento
Ella vino sola a la primera sesión porque se comentó que su pareja no podía venir por trabajo. El resto de la terapia también la hizo ella porque según dijo, él no estaba dispuesto; nosotros no tuvimos ningún contacto con él.
La relación era realmente complicada, el respeto se había perdido por ambas partes y aparentemente ya no había marcha atrás, a pesar del amor que se decían profesar.
Para nuestra sorpresa, después de bastante queja, su demanda fue clara: quería darse cuenta de si le quería de verdad o estaban juntos por otros motivos, que ella por el momento desconocía, pero que les hacían seguir juntos, aunque no unidos.
Se trabajó en la relación a través de ella, pero no se produjeron cambios. Había aspectos que "funcionaban", como las relaciones sexuales, pero cuando analizó este aspecto de una manera reflexiva, se dio cuenta de que incluso en estas había agresividad.
La palabra "amor" empezó a cambiar en sus propias palabras por "dependencia" y "hábito". Aunque ni ella misma se explicaba qué sentido tenía esto, se habían acostumbrado a atacarse y hacerse daño y hasta dependían de ello.
La "dependencia" y el "hábito" se transformaron en "miedo", miedo a quedarse sola, miedo a no encontrar a nadie, miedo a no tener rutinas... Así seguimos trabajando en esta línea, aunque la decisión de la separación la había tomado bastante antes de terminar la terapia.
También en las últimas sesiones cambió bastante la demanda de ella, decía "poder vivir el duelo de la separación con un poco de dignidad, ya que sé que he tomado la decisión adecuada". Aunque ella sabía que el tiempo jugaba a su favor, se emplearon además tres sesiones después de la separación para trabajar algunos aspectos personales más.
Tiempo usado en la terapia
Se necesitaron 14 sesiones y tres más que se hicieron al cabo de tres meses de haber finalizado el tratamiento. Aunque ella estaba con ánimo y sabiendo que había tomado una buena decisión, solicitó un poco de ayuda para "fortalecerse un poco más".
Seguimiento
Tras el posterior seguimiento, a los seis meses de terminar la terapia, la evaluación fue positiva. Había comenzado una nueva vida y veía las cosas con otro prisma.
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